Ensalada César ligera sin culpas
La misma ensalada César que amas, pero mucho más ligera y sin perder ese sabor cremoso que la hace irresistible.

A todos nos ha pasado: pedimos una ensalada César pensando que es la opción "sana" del menú y terminamos con un plato bañado en aderezo espeso, montañas de queso parmesano y crutones fritos. No hay nada de malo en disfrutarla así de vez en cuando, pero si la comes seguido, vale la pena aligerarla sin que pierda esa cremosidad y ese golpe de sabor que la hacen tan buena.
El secreto está en el aderezo
La mayoría de los aderezos César llevan mayonesa, yema de huevo cruda y bastante aceite. Puedes lograr la misma textura cremosa usando yogur griego natural como base, con un diente de ajo, jugo de limón fresco, mostaza dijon, un chorrito de aceite de oliva y anchoas machacadas (sí, las anchoas dan ese sabor umami característico y no necesitas muchas). Licúa todo hasta que quede tersa y ajusta con sal y pimienta. Queda cremosa, con sabor intenso, y sin la pesadez del aderezo tradicional.
Para la base, la lechuga romana sigue siendo la reina por su textura crujiente, pero puedes mezclarla con un poco de kale o espinaca baby para sumar variedad y color. Los crutones, en lugar de freírlos, se hacen increíbles al horno: cubos de pan integral con un poco de ace
Este producto no es un medicamento. El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa.
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